viernes, 8 de mayo de 2015

Comprensivo, bueno y tolerante. Y justo a mí.

Hoy entiendo por qué me dan anatomía si no voy a ser médico, física si no voy a ser ingeniero...el conocer estas bases hace de uno no un sabio, pero si una persona que entiende y aprende.
Los inconformes son los que se han puesto a pensar realmente en esto, y coincidentemente son los inconformes los que hacen el progreso.
Es más fácil desintegrar un átomo que un concepto.
Albert Einstein.

Ya para irnos
De las cosas buenas de la temporada de calor, es que al menos la ciudad se ve con más colores, con más flores. Ya pronto empezará a llover, aunque como dato curioso, la tradición dice: "La temporada de lluvias empieza el 7 de junio, llueva o no llueva", o sea, por decreto.

 
Tiempo al tiempo
Pues como siempre, con el tiempo las cosas vuelven a la calma y todos nos volvemos un poco más racionales. La situación es la siguiente, hace algunos meses, una señora que tengo como vecina decidió que para entretenerse -supongo, no le encuentro otra explicación- lo mejor era hablar de mí, inventarme un chisme pues. Afortunadamente fuera de ella y la coautora del chisme nadie más lo creyó, y no pasó de ahí. Como dije hace unos meses sobre el mismo tema, lo más lamentable de esto era su actitud, por la espalda y sin derecho a réplica, pero al ser sólo ellas dos lo dejé pasar. Yo les reconozco (a las dos) atributos de vileza que siempre había considerado inalcanzables, hasta como un utópico ideal. Con todo, nunca deja de interesar el verse comentado, el ser objeto de una opinión, por más hiriente que esta pueda ser. Pero ayer se llegó a un límite porque sus palabras ocasionaron daño en terceras personas. Por lo que era en contra mía, afectaron a alguien más y por eso estaba tan molesto. Por eso escribí la carta que estoy seguro que algún día leerá, que iba a ser hoy pero me he detenido nuevamente. Porque hoy, 24 horas después del daño, estamos todos más tranquilos. Y al final eso es lo que vale más, la tranquilidad de todos nosotros que sabemos que nada es cierto, y que siempre hemos actuado del modo correcto, que no somos lo que ella quiere hacer creer, y mejor aún, que nadie ha dudado de nosotros. Por eso de nueva cuenta, por nuestra parte todo vuelve a estar bien. Eso sí, no toleraremos otra más, eso está claro, y está dicho.

Cuando nadie lo ve
Y no estoy hablando de Alejandro Sanz, que por cierto no sé como fue capaz de dejar a mi compatriota Jaidy, pero ese no es el punto. Hoy fui a ver un partido de tenis del que sigo apostando que será el futuro Rafa Nadal, al fin México tendrá un buen tenista después de tanto tiempo de "promesas" que no cuajan. Estoy hablando de un amigo de mi primo Dani. Llegamos al club en donde era el torneo, y después de hacer circo, maroma y teatro para estacionar el auto logramos entrar y nos fuimos directo a las canchas de tenis donde tendrían lugar los partidos. Les tocó las 5 y a esa fuimos, a sentarnos y esperar el comienzo. Pues bien, Bertín ganó el primer set basándose en los errores del rival y no en un buen juego. El rival hizo lo mismo los siguientes dos sets y le ganó. Después escuché que Bertín suele jugar mucho mejor cuando nadie lo ve, y comencé a pensar que eso nos pasa a muchos de nosotros en muchas áreas. Tener público nos pone nerviosos, siempre tenemos la posibilidad de cometer un error o de fallar -en cualquier área- pero cuando sabemos que nos observan, y más si es gente conocida, nos ponemos más nerviosos y aumentamos la probabilidad de caer en el error. En lo personal me ha pasado varias veces y creo que todos en algún momento pasamos por eso, por la presión del público. La presión de las miradas atentas. 

Ya para irnos
Pues sigo con las fotos de Zapopan, esta es la panóramica de la Plaza de las Américas Juan Pablo II, la segunda parte del nombre se la acaban de agregar, para seguir la línea de los últimos dos meses. Ya está casi terminado el post de los pintores mexicanos, primera parte, que publicaré el jueves por la noche. Mañana es miércoles de firma invitada, y esta vez no es mi hermano. 

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Ayer leía en el blog de Jaka, sus confesiones de gustos culposos, esas cosas que nos gustan que por pena, o porque no van del todo con lo que usualmente nos gusta no decimos. Aquí están algunos míos. Confieso que me gustan muchas canciones de Los Tigres del Norte, y que cuando las escucho intento cantar como ellos. También me enlace las cumbias, y cuando las escucho imagino que puedo bailarlas. Que me gusta completito el disco de rancheras de Sasha Sökol. Que me gusta Sasha Sökol. Que hice casting para entrar a Big Brother y no me quedé en la segunda ronda. Y que me gusta una canción de Belinda, varias de Benny y Alejandro Sanz y unas del nuevo disco de Elefante. Fiu, me siento mejor.

La firma invitada

Con ustedes
¿Se acuerdan esa foto que puse hace unos días donde salíamos 5 tipos vistiendo traje negro caminando por una calle? El que va al centro es Pablo. Nació y vive en Guadalajara, pero vivió 4 años en Vancouver. Su sentido del humor es estupendo y es una persona extraordinaria. Y lo sabe. Sin más, mi amigo Pablo Escoto.

De paradigmas y progresos
Pablo Escoto

Paradigma: Aspecto o situación que se toma como patrón, ejemplo o modelo en forma esquemática. Conjunto de opiniones, valores y métodos compartidos por los integrantes de un colectivo.
Es obvio que todas las sociedades viven de paradigmas. Sus leyes son consecuencia del razonamiento de paradigmas. Desde las viejas tribus africanas hasta Videos Caseros más avanzadas naciones que hoy en día conocemos. Es muy importante para nuestro desarrollo como país superar viejos paradigmas o en su defecto renovarlos, actualizarlos. Lo vemos día tras día no sólo en la política que satura los medios de información, tambien en la manera de hacer negocios, en la forma de hacer amistades, y hasta en la forma de buscar una pareja. Vivimos en una sociedad que se basa en modelos, los cuales no siempre nos van a ser útiles para definir los problemas. Pensaba el otro día sobre un familiar cercano y su reciente decisión de dejar su trabajo, un exitoso negocio Videos Caseros heredado por su papá, y mudarse con su familia a un país primermundista, sin trabajo seguro pero con muchas ganas de vivir algo diferente y que creía beneficiaría a su esposa y tres hijos. Le llevó más de 7 años romper el paradigma de que la vida y su padre le habían dado ya un camino a seguir, y que al desviarse pondría en riesgo el futuro de él y su nueva familia. Hoy es más feliz con su familia en dicho lugar y no se arrepiente de su decisión; el simple hecho de desafiar al paradigma le debe de enorgullecer. A mi propia familia le tocó vivir una situación parecida, y ejemplos como estos hay miles, si no es que millones. Hay que reflexionar sobre qué conceptos rigen nuestras vidas, desintegrar estos conceptos, y volverlos a armar a nuestro entendimiento para poder realmente creer en ellos y mejorarlos. Esto es lo que espero le enseñen a mis hijos algún día en la escuela.